La brecha no es de talento: es de sistemas
Llevo quince años dirigiendo un portafolio de empresas tech en Bucaramanga, y hay una frase que he escuchado en todas sus versiones posibles: “es que aquí no hay el talento que hay afuera“. La he escuchado de clientes, de colegas, y honestamente, la dije yo mismo hace más de una década.
Es cómoda porque no exige nada. Si el problema es de talento, la solución es esperar a que aparezca, importarlo, o resignarse. Pero después de operar equipos que entregan al mismo nivel que sus pares en Europa o Norteamérica — con la misma gente que, según el mito, “no está a la altura” — dejé de creerla.
La brecha no es de talento. Es de sistemas.
Mismo talento, resultados distintos
Cuando dos equipos con formación comparable producen resultados distintos, la variable casi nunca es la capacidad individual. Es lo que rodea a esa capacidad: cómo se decide qué se hace primero, cómo viaja la información entre quien la genera y quien la necesita, y qué tan rápido se corrige cuando algo sale mal.
En LatAm formamos ingenieros, diseñadores y analistas excelentes todos los días. Lo que no formamos con la misma disciplina son los sistemas que los rodean — y esa ausencia es la que se disfraza de “falta de talento” cuando en realidad es falta de andamiaje.
Los tres sistemas que marcan la brecha
Después de años dirigiendo operaciones distintas — agencia, software, salud digital — veo el mismo patrón repetirse en tres capas:
1. Sistema de operación
Procesos que dependen de una persona en vez de un método. Cuando esa persona se enferma, renuncia o simplemente tiene un mal día, la operación entera lo siente. Un sistema de operación real sobrevive a que cualquiera de sus miembros se vaya de vacaciones.
2. Sistema de datos
Información viva en hojas de cálculo sueltas, en la memoria de alguien, o en tres herramientas que no se hablan entre sí. Sin datos centralizados y confiables, cada decisión se toma con una versión distinta de la realidad — y las reuniones se gastan discutiendo cuál número es el correcto, no qué hacer con él.
3. Sistema de decisión
Quién decide qué, con qué información y en cuánto tiempo. Cuando esto no está definido, todo escala hacia arriba — y arriba se vuelve el cuello de botella de una operación que podría moverse sola en el 80% de los casos.
Lo que he visto operando en la región
No hace falta ir muy lejos para ver el patrón. He visto equipos técnicos sólidos perder semanas reconstruyendo a mano un reporte que debería salir en un clic, porque los datos viven repartidos entre sistemas que nadie conectó. He visto decisiones simples esperar días porque nadie tenía claro quién podía tomarlas sin escalar. Y he visto el caso contrario: operaciones con recursos modestos que compiten de tú a tú con jugadores más grandes, no porque tengan mejor gente, sino porque construyeron el sistema que le permite a esa gente rendir.
La diferencia entre esos dos escenarios rara vez está en el CV del equipo. Está en si alguien se sentó a diseñar cómo fluye el trabajo, antes de que el crecimiento lo obligara a hacerlo a las malas.
Por dónde empezaría yo
Si tuviera que priorizar los tres sistemas con recursos limitados — que es la realidad de casi toda pyme y scaleup en la región — empezaría por datos. No porque sea el más urgente en abstracto, sino porque es el que hace visibles los otros dos: sin datos confiables no se sabe si el sistema de operación está fallando, ni se puede argumentar una decisión con algo distinto a la intuición del que grita más fuerte.
Un dato centralizado, aunque sea uno solo y bien cuidado, cambia las conversaciones de “yo creo que” a “esto es lo que está pasando”. Ese cambio, por sí solo, ya empieza a cerrar la brecha.
La tesis, en una línea
LatAm no compite en desventaja por falta de talento. Compite en desventaja por operar sin los sistemas que le permitirían a ese talento rendir al nivel que ya tiene. Cerrar esa brecha no es un problema de contratar mejor — es un problema de diseñar mejor cómo trabajamos.
Sigo escribiendo sobre esto y sobre lo que aprendo dirigiendo un portafolio de siete marcas tech desde Bucaramanga — si te sirve, sígueme en LinkedIn. Y si quieres el detrás de cámaras más operativo, con números y correcciones incluidas, ahí está mi bitácora del operador (enlace pendiente de confirmar por Juank).