Nadie te va a resolver la vida - Juan Carlos Abaunza
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Nadie te va a resolver la vida

A pocas horas de cumplir 35 años como en todos mis cumpleaños suelo hacer un balance de mi vida, en el silencio de mi soledad me siento y reviso lo que ha pasado, cómo sobreviví un año más en este mundo y qué logré, qué perdí y sin hacer muchos planes elaboro la lista de lo que quiero conseguir en esta nueva vuelta al sol.

Siempre muy agradecido con Dios, porque me da todas las oportunidades y capacidades para alcanzar lo que posiblemente me he propuesto, siempre con mi libre albedrío, así que tanto lo bueno como lo malo siempre va a recaer en mi responsabilidad, en la de nadie más.

Ahí es donde quiero analizar esta noche algo: Estamos muy prestos a esperar que alguien más nos resuelva la vida, nos traiga lo que anhelamos (alegría, tranquilidad, comodidad, dinero, etc). Esperamos que los políticos nos resuelvan, o los activistas de las causas nobles, nuestro jefe, nuestro proveedor, nuestros empleados, nuestros padres, nuestra pareja y así la fila sigue siendo larga.

“Si quieres cambiar al mundo empieza por tender tu cama”.

Dijo el Almirante de la Marina de los Estados Unidos William H. McCraven a los estudiantes de la Universidad de Texas en su discurso de graduación.

Ahí es donde tenemos problemas, en entender que NADIE NOS VA A RESOLVER LA VIDA – Si eres infeliz, si te sientes estresado, o parado, o enfermo, o solo, o lo que sea que te hace doler el alma, nadie te lo va a resolver, porque vinimos a este mundo, recibimos una educación básica de nuestros padres y maestros y nos comenzamos a enfrentar al mundo, tomando decisiones que acarrean problemas o cosas positivas, pero siempre está en nuestro control que las cosas ocurran, o al menos intentar solucionarlas.

Ni las personas que terminan siendo mantenidas por su pareja acaban con la vida resuelta, esas cosas materiales o vanales no acaban llenando un vacío que siempre va a existir: La incapacidad de verse al espejo con orgullo, y ni todas las cirugías del mundo acompañadas por todo el dinero del mundo te van a comprar ese respeto, el propio… puedes disfrazar esa falta de autoestima y de orgullo propio con todas esas capas de superficialidad, pero en el fondo tenemos que convivir con nosotros mismos, así sea en pocos momentos del día como los que pasamos en el baño o durmiendo, pero no podemos escapar de nosotros mismos.

Ahora, como la vida no se trata de irla superviviendo, sino siendo realmente útiles para algo, habría que hacer algo:

Podemos comenzar por preguntarnos algunas cosas y de pronto haya luz para el camino.

1. ¿Qué cosas son las que más me apasionan?

El primer paso para vivir una vida más plena es saber reconocer qué nos apasiona. ¿Qué te gusta? ¿Qué te hace sentir pleno? ¿Qué actividades o tareas te gustan desarrollar?

Quizá te gusta escribir, dibujar, o ayudar a los animales. Todo reside en averiguar qué te gusta hacer, y desarrollarlo en todo su potencial.

 

2. ¿Qué logros he conseguido en mi vida?

Piensa en todas las experiencias que has vivido hasta ahora, piensa en todas las cosas que has hecho y de las que te sientes más orgulloso. ¿Cómo te sientes? realmente bien, ¿no?. Entonces, ¿por qué no tratas de repetir esas sensaciones?

Si te encantó la sensación que experimentaste cuando ayudaste a esos animales, o si te encantó cómo te sentiste cuando tocaste ese instrumento, vuelve a hacerlo sin dudarlo ni un momento! Continúa haciendo todas las cosas que fueron satisfactorias para ti una vez, te ayudarán a encontrar tu identidad, y con ello a encontrar qué quieres hacer con tu vida.

 

3. Si mi vida no tuviera límites, ¿qué haría?

He aquí un ejercicio muy fácil: piensa en lo que harías si no tuvieras límites.

Si tuvieras todo el dinero del mundo, ¿dónde irías? ¿qué harías con él?. Y si tuvieras todo el tiempo del mundo, ¿con quién lo pasarías? ¿qué harías? Las respuestas a estas preguntas te ayudarán a saber qué quieres hacer con tu vida.

Pero ¡ojo!, esto no significa que necesites tener mucho dinero o mucho tiempo para ser feliz. Lo que sí significa es que responder a estas preguntas te ayudará a establecer un esbozo de que qué metas quieres alcanzar en tu vida y qué camino has de crear para conseguirlas, lo que nos lleva a la siguiente pregunta que debes formularte.

 

4. ¿Cuál es la persona a la que más admiro en el mundo?

Piensa en la persona que más admiras, ¿por qué la respetas tanto? ¿cuáles son sus mejores cualidades? ¿qué puedes aprender de ella? Eres el promedio de las 5 personas con las que más tiempo pasas, así que no malgastes el tiempo con personas que te impidan alcanzar tus metas. Pasa más tiempo con personas positivas, luchadoras, exitosas..y te convertirás en una de ellas.

 

5. ¿Cómo de dispuesto estoy para esforzarme en conseguir lo que quiero?

Los grandes éxitos no tocan a tu puerta, tienes que hacerlos llegar tú. Y si quieres conseguir grandes cosas en tu vida, debes hacer un gran esfuerzo.

Esto significa salir de tu zona de confort (pero esto suena a cliché), pasar más tiempo con aquellas personas que he mencionado antes y estar dispuesto a aprender lo máximo para lograr ir más allá de lo que incluso tenías pensado.

De nuevo aquí entra el tema de que debes tomar acción si quieres recoger lo que empieces a cosechar hoy mismo si actúas ya. Pero aquí viene la parte buena:

Es el viaje lo que en muchas ocasiones más nos gratifica. 

Es durante el proceso de todos estos aparentemente pequeños momentos donde probablemente encuentres la respuesta a esa pregunta con la que emprendiste el camino: ¿qué quiero hacer con mi vida?

Empieza ya a recorrer tu camino. Nadie sabe qué te deparará, pero lo que sí sabrás es que nunca te arrepentirás de ello.