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Por qué los más «matoneados» del salón no siempre se vuelven ricos

Por qué los más «matoneados» del salón no siempre se vuelven ricos

Un estudio encontró que la mayoría de los millonarios estadounidenses tenía calificaciones muy promedio en la universidad.

Si le diste clic a este artículo pensando encontrar evidencia que demuestre que las personas con las mejores calificaciones en la escuela no triunfan en la vida, no la encontrarás aquí.

Un investigador de la Universidad de Boston que siguió el desarrollo de las carreras de las personas con mejor promedio en la escuela (o valedictorians, como se les conoce en Estados Unidos) encontró que estos individuos, de hecho, sí alcanzaron muchas metas y están en puestos importantes dentro de sus empresas.

Más o menos lo que se esperaba de ellos.

“Pero ¿cuántos de estos estudiantes sobresalientes han cambiado, dominado o impresionado al mundo? La respuesta parece ser clara: cero”.

La cita de arriba pertenece al nuevo libro de Eric Barker Barking Up the Wrong Tree donde toma como fuente el reciente estudio de Boston.

El punto que Barker quiere dejar en claro es que, aunque los mejores estudiantes suelen ser exitosos en cierta medida, pocos de ellos consiguen ser las figuras legendarias que todos soñamos ser.

Al contrario, los estudiantes que batallan y no disfrutan particularmente de la educación formal son los que suelen tener más oportunidades de cambiar al mundo. De hecho, otro estudio a 700 millonarios de Estados Unidos reflejó que la mayoría tenía calificaciones promedio o por debajo de la media en la preparatoria y la universidad.

Hay dos posibles explicaciones para este fenómeno, explica Barker:

1. “Las escuelas premian a los estudiantes que siempre hacen lo que se les dice” (pero la vida premia a quienes sacuden las cosas)

Karen Arnold, investigadora de la Universidad de Boston, le dijo a Barker: “Esencialmente estamos condecoramos la conformidad y la capacidad de un joven de seguir al sistema establecido”.

En otras palabras, las personas que sacan mejores calificaciones son las que han descubierto qué es exactamente lo que quieren los maestros y cumplen con ello siempre.

Pero si recuerdas a los filósofos, pensadores y líderes más influyentes del mundo, te darás cuenta de que la mayoría de ellos desarrolló ideas innovadoras y poco convencionales para atacar un problema político, científico o social. Seguir con lo que más o menos ya estaba funcionando no ha hecho a nadie famoso.

Cuando visitó las oficinas de Business Insider en mayo, Barker explicó: “En la escuela las reglas son muy claras. En la vida, no tanto. Así que cierta medida de incumplimiento con lo establecido es muy ventajoso cuando sales de un sistema cerrado como lo es la educación”.

2. “Las escuelas premian las generalidades” (y la vida real premia la pasión y el conocimiento)

Barker explica que aunque en la preparatoria te fascina la historia, no puedes pasar tu tiempo estudiando el renacimiento europeo. En algún momento tienes que dejar el libro de historia y hacer tu tarea de matemáticas. Pero en el mundo real, necesitarás destacarte en un tema y otros conocimientos o habilidades generales no importarán tanto en el mundo laboral.

Y aquí está lo sorprendente: Arnold encontró que muchos estudiantes que de hecho aman el conocimiento sufren mucho en la preparatoria. Encuentran que el sistema educativo los sofoca porque no los deja perseguir sus pasiones a profundidad.

Baker resumió toda su investigación en una entrevista con Business Insider: “Los mejores estudiantes suelen convertirse en personas dentro de un sistema, pero no lo cambian o destruyen”.

Esto no quiere decir que si tuviste un promedio de 10 en la escuela no vas a lograr el éxito. Es muy probable que lo consigas. Pero debes mantener en mente que jugar siempre con las reglas del sistema no te llevará tan lejos como esperas. Correr riesgos e ir contracorriente de vez en cuando es difícil, pero te llevará más lejos.

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