Las similitudes entre Elon Musk. Jeff Bezos y Bill Gates -
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Elon Musk Bill Gates Jeff Bezos

Las similitudes entre Elon Musk. Jeff Bezos y Bill Gates

Elon Musk, Bill Gates o Jeff Bezos ,creo que sobrará decir lo inmensamente ricos que son estos 3, o de lo exitosas que han sido sus carreras. A primera vista, ser productivo desde la primera hora de la mañana o acumular incontables ceros en la cuenta corriente son algunas de las características comunes que tienen algunos de los hombres más poderosos del planeta.

Pero muchas personas trabajan de sol a sol o tienen modestas fortunas… y no tienen tanto éxito como, por ejemplo, Elon Musk, Bill Gates o Jeff Bezos, resalta LaInformación.com. Por eso, Tom Popomaronis, experto en liderazgo, explica en un artículo de ‘CNBC’ cuáles son las cinco fórmulas o actitudes vitales que separan a este selecto grupo..

1. Nunca dejar de genera expectativas

“Para alcanzar la grandeza, debes evolucionar e innovar constantemente. Supongamos que has alcanzado todos sus objetivos este año. ¿Vas a mantener esos objetivos iguales para el próximo año? No”, escribe Popomaronis.

Agrega que “así es como funciona la mente de Bezos. Siempre está pensando en su próximo gran reto. Por ejemplo, ¿cómo puede un modelo de servicio al cliente exitoso ser aún más exitoso?”. De hecho, el fundador de Amazon llegó a escribir en una ocasión -la carta anual a los accionistas de 2017- que “es la naturaleza humana. No superamos nuestros días de cazadores-recolectores estando satisfechos. La gente tiene un apetito voraz por una mejorar, y el ‘guau’ de ayer se convierte rápidamente en lo ‘ordinario’ de hoy. No puedes dormirte en los laureles en este mundo”.

Esto definitivamente va de la mano de una constante evolución, de nunca estar satisfechos y no apagar la creatividad, ni ser conformistas, todo con un foco de estar siempre a la delantera en su rubro, pensando en las necesidades e inclinaciones de sus consumidores, para que siempre quieran un poco más, así es, un consumidor siempre quiere un poco más, si no puedes dárselo, irá a buscarlo en otra parte…

2. No dejar que los detractores te detengan

“Todo el mundo tiene una idea multimillonaria en su interior. Pero se necesita coraje y agallas para seguir adelante con esas ideas, especialmente cuando hay personas que te dicen que no lo hagas. Eso es lo que le sucedió a la fundadora de Spanx, Sara Blakely, cuando tuvo la idea de inventar los ‘panties’ sin pies”, señala Popomaronis.

“Me dijeron cosas como, ‘Bueno, si es una buena idea, ¿por qué nadie más ha pensado en ello?’. Algunas personas se rieron de mí, otras susurraron a mis espaldas, y un abogado incluso pensó que me habían enviado como una ‘broma’ sus amigos”, escribió Blakely en una publicación de LinkedIn en 2019.

Aunque Blakely nunca había asistido a una clase de negocios o de diseño de ropa en su vida, creía en su idea. Spanx, que fue fundada en 2000, es ahora un negocio de mil millones de dólares.

La historia muestra, cómo algunos rechazos son el catalizador para que estos monstruos emerjan, de las tinieblas a ser un faro de luz, siempre será interesante recordar rechazos tales como el de Netflix a Blockbuster, o el del mal servicio prestado por parte de una entidad financiera hacia el fundador de Nubank, o los fundadores de Airbnb. A veces cuesta, pero llevando esto a nuestra vida cotidiana, recibir consejos y opiniones de personas cercanas (familia, profesores y amigos) no siempre es el mejor camino, a menudo, estas personas lanzan estos juicios de valor desde su propia óptica, conocimiento y experiencia, posiblemente no sean emprendedores y te estén hablando desde su zona de confort. No haya nada mejor que seguir escuchando al corazón y al instinto, claro, y siempre ser humilde, aprender con criterio y analizar todas las variables, en especial, intentar recibir estos consejos de personas que hayan caminado ese mismo sendero.

3. Trabajar en tus habilidades para hablar en público

“Nadie nace con excelentes dotes de comunicación. Al igual que sucede al aprender a conducir un coche, la capacidad de hablar con seguridad y claridad en público requiere práctica”, explica Popomaronis. Por ejemplo, después de licenciarse, Warren Buffett se inscribió en un curso de oratoria de Dale Carnegie.

Habiendo crecido aterrorizado por hablar en público, sabía que necesitaba superar su miedo para tener éxito. “No tengo mi diploma de la Universidad de Nebraska colgado en la pared de mi oficina y tampoco tengo el de Columbia, pero tengo mi certificado de graduación de Dale Carnegie exhibido con orgullo. Ese curso de 100 dólares me dio el título más importante que tengo. Sin duda, ha tenido el mayor impacto en términos de mi éxito posterior”, escribía el multimillonario inversor en un ensayo publicado en el libro de 2015, ‘Getting There: A Book of Mentors’.

Así lo ilustra la película el discurso del rey en un marco histórico en Inglaterra, son muchos los ejemplos y casos de personas, cuya genialidad, a veces les juega una mala pasada con sus relaciones interpersonales, más marcada aún esa tendencia, en sus apariciones en público, y es que cierto es, que estar frente a una audiencia no es fácil, a pesar de estar seguro de lo que se quiere decir, puede existir un bloqueo nervioso que te paralice y eche a perder la magistral presentación que has preparado.

4. Mantener el foco y nunca procrastinar

“Vivimos en un mundo que nos distrae mucho. Y si bien es importante priorizar el equilibrio entre el trabajo y la vida privada, las personas más ricas no se hacen ricas siendo fáciles consigo mismas y permitiéndose procrastinar”, apunta Popomaronis.

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Por ejemplo, Bezos ha revelado en más de una ocasión cómo mantiene el foco en lo que hace: abordando solo una cosa a la vez. “Cuando ceno con amigos o familiares, me gusta hacer lo que sea que esté haciendo. No me gusta hacer múltiples tareas. Si estoy leyendo mi correo electrónico, quiero estar leyendo mi correo electrónico”. Elon Musk está en la misma categoría de ‘triunfadores enfocados’.

Es muy distinto vivir ocupado a ser productivo, el abordar varias cosas al tiempo y no terminar ninguna es la condena a perder el control de la situación. Ahí debo apuntar, que gracias al rubro en que me desenvuelvo como profesional, metodologías ágiles como Scrum, aportan un orden y agilidad a las tareas hasta llevarlas a su terminación, se gana en orden, en foco y se combate la procrastinación que, como ser humanos, nos invade cuando una tarea se torna compleja o dispendiosa, o simplemente no nos agrada llevarla adelante.

5. Estar obsesionado con leer libros

Una de las mejores formas de desconectar del trabajo mientras sigues aprendiendo cosas nuevas son los libros. Leer te enriquece culturalmente e, incluso puede darte ideas de otros campos para aplicar a tu negocio.

“Nada, ni una sola cosa o actividad, puede reemplazar la experiencia de una buena lectura: ser transportado a una tierra diferente, un reino diferente, a través de las palabras y el lenguaje”, escribió en una ocasión Oprah Winfrey.

Pero es que un buen puñado de grandes emprendedores también atribuyen su éxito a la lectura. Buffett pasa de cinco a seis horas al día leyendo periódicos e informes corporativos. Bill Gates lee 50 libros al año. Y Mark Cuban -el inversor y dueño de los Dallas Mavericks- ha dicho que lee “más de tres horas casi todos los días”.

Aquí tenemos un enemigo muy marcado en nuestra cultura latina, somos perezosos para leer (bueno, humildemente debo salirme de ese grupo), pero el grueso de la población no lee, ni siquiera precisa leer completo y comprender un email con 3 párrafos, tampoco se invierte demasiado leyendo un buen post de blog, ni noticias que no tengan tintes políticos o amarillistas. Este es un enemigo a combatir, no querer invertir dinero (que no es mucho) en un buen libro y sacarle tiempo para leerlo es la primera derrota del emprendedor, y de cualquier persona. Debo sumarle a esto que no solo se trata de leer, hay que intercalar el gusto literario (cualquiera que sea), por libros que te ayuden en tu desarrollo humano.

No hay nada más delicioso que encontrar una mente inteligente, disciplinada y apasionada por lo que tiene para compartir. Aprendamos de los que ya hicieron la tarea.