Emprender es un arte - Juan Carlos Abaunza
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Emprender es un arte

Cuando se habla de emprender o de emprendedores, rápidamente se nos asocia con montar o crear una empresa o negocio, que para los poco optimistas sería algo como perder el tiempo, sin oficio y sin la posibilidad de conseguir un empleo de verdad. Pero eso es sólo una parte de lo que considero una vana clasificación de personas.

Emprender es un arte, es un estilo de vida que reúne muchas cosas dentro de las cuales suelen ser primordiales estas:

  • Vocación
  • Visión
  • Suficiente Observación de un problema y creatividad para crear una solución.
  • Resiliencia
  • Talento
  • Obstinación
  • Seguridad y fé
  • Carisma

 

Durante muchos años ha existido un fuerte debate frente un tema de orientación sexual, aquí cabe la pregunta de forma similar: El emprendedor nace o se hace?

Yo creo firmemente que nacemos con algunos talentos determinados, lo cual nos hace individuos únicos e irrepetibles, eso no se puede enseñar, no se puede forzar muy a pesar de muchos padres de familia que intentan que sus hijos sean determinadas personas.

Al igual que un cantante se entiende y se nota desde pequeño cierto talento para el canto, un don con una voz potente que genera emociones, pasa con los deportistas y muchas otras profesiones basadas en talentos y aptitudes innatas en el ser; Así mismo el terminar por el camino del emprendimiento no es un asunto de dinero o de profesión, es un tema meramente genético, algo en nuestras entrañas hace que la sangre hierva en el camino de crear, transformar y el deseo dominante de querer hacer algo diferente que aporte a nuestra sociedad.

La mezcla de estos elementos es corta, en realidad pueden ser más los factores que determinan este tipo de visionarios muchas veces vistos como bichos raros o locos, pero bien reza el dicho: “El emprendedor es loco hasta que la idea triunfa”. Nacimos para hacer historia, para escribirla, con la suficiente voluntad para romper las reglas, la valentía para construir unas nuevas y el coraje para hacer que otros las sigan.

Emprender es un arte en donde el desarrollo personal es el pan de cada día, si queremos innovar tenemos que presentar una mejor versión de si mismos a diario, sin excusas ni tropiezos, se busca superar los propios límites constantemente, los obstáculos se ven como retos y oportunidades y a mi parecer el tener una vida tranquila incomoda el espíritu, a pesar de sentir en ocasiones tremendos desasosiegos en medio de los problemas a la orden del día sentimos con gran esperanza que saldremos de esa como ha ocurrido anteriormente y cuando esto ocurre y podemos respirar hondo resulta que estamos expectantes del próximo “chicharrón, quilombo, lío, etc ), siempre se buscan soluciones y somos autocríticos consigo mismos pero en afán de mejorarnos y desafiarnos permanentemente en la incertidumbre, algo que la mayoría de los seres humanos no llevan muy bien.

Estas características son las que definen a los emprendedores y no hace falta crear empresa para serlo, y no todos los empresarios son emprendedores, esto se lleva en la sangre, no es fácil sentarnos a producir dinero estáticamente en un negocio que tiene éxito, buscamos siempre innovar, desarrollar dinámicamente la economía personal y crecer más allá de las narices de la zona de confort, esto lleva siempre al mismo punto: romper nuestros propios límites.

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Emprender es un arte, es como los Samurai, un profundo sentido del honor en este caso hacia nuestros sueños y lo que somos, las personas que lo hacemos somos artistas de la vida porque buscamos ser protagonistas de la obra de nuestras vidas y en las de otros a quienes ayudamos, no queremos ningún papel secundario ni mucho menos ser espectadores, queremos ser los guionistas, directores y artistas principales, con todo lo que acarrea estas funciones, pero nos da igual, doblamos esfuerzos y nos ponemos en tarea.

Claro que no es fácil emprender, ni con dinero sobrante. Hay que procurar cambio de hábitos, a veces de profesión, trabajo o área de desempeño, romper creencias limitantes incluso de opiniones de nuestros seres queridos, no podemos esperar que ellos nos entiendan, ellos no ven el mundo como nosotros, debemos lidiar con los obstáculos, miedos, dudas, inseguridades, nuestros propios demonios y como lo mencioné hace un momento con los consejos tóxicos de quienes nos rodean.

Hace poco leía: “Emprenden aquellos que hacen cambios en sus vidas, los que compiten constantemente con ellos mismos, los que no pierden tiempo en recrearse en los problemas pero si dedican su energía a buscar soluciones, aquellos que dejan la vida feliz y segura que dicta el sistema para SER ellos mismos, los que desafían a la adversidad y a la incertidumbre para cumplir sus sueños, los que crean empresas arriesgando su capital y su seguridad económica y hasta sus vidas tal cual las tenían al momento de comenzar”

Todo esto suena muy bonito y todo pero se tiene que comenzar con algo que la mayoría de los seres humanos renuncian a hacer: Conocerse bien  cuando esa tarea esta hecha conocemos nuestros límites y los retamos para extender el área de desempeño, se va en busca de nuevos aprendizajes, y comenzar a tener CALIDAD en todo lo que se hace.

Los seres humanos venimos a esta vida a aprender, a desarrollarnos, superarnos y transmitir a los demás nuestra sabiduría, pero como todos caemos en algún momento en las garras del miedo y en acomodarnos, es ahí donde aparece la diferencia entre los que emprenden y los que no, que es nada menos que la ACTITUD de superarse y desarrollarse, mientras algunos eligen (consciente o inconscientemente) vivir en el lamento y las excusas, otros salen de allí emprendiendo, andando, caminando, escalando montañas, desafiando tormentas y tempestades, porque tienen claro que necesitan avanzar para alcanzar la plenitud como persona.

Suena poético y de cierta forma lo es, el romanticismo de emprender y desear cambiar el mundo.



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