Por qué a veces me desaparezco y cierro mis redes sociales y no contesto? - Juan Carlos Abaunza
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Por qué a veces me desaparezco y cierro mis redes sociales y no contesto?

Alguna vez te habrás preguntado por qué cierro mis perfiles sociales, desaparezco, tardo días en conectarme a Whatsapp sin avisar a nadie. Puede parecer raro. Incluso puedes pensar que me pasa algo, porque era un plan familiar tranquilo y he pasado. Pues no, simplemente no me apetecía. ¿Sabes lo que hice? Quedarme en casa y no saber nada de nadie.

Es muy posible que en medio de tanta “vida digital” debido a mi trabajo en una empresa de desarrollo de software y una agencia de publicidad, las relaciones interpersonales terminan limitadas a una pantalla, unos emojis, unas cuantas líneas de chat y otros tantos comentarios o notas de voz. Entonces llega un punto en donde necesito un respiro, sin mandar a nadie a la mierda porque no es un problema con alguien en especial, es básicamente la necesidad de reiniciar (como al pc) y esos días de silencio, de descanso permiten recuperar el ánimo y no seguir hasteandome de tanto contenido, ya que crece el % de basura que se encuentra en internet entonces es mejor hacer pausas activas.

Ahora pensarás que soy un malaleche, pero todo está orquestado desde el cariño. La cosa es sencilla, muchas veces no siento la necesidad de hacer cosas… con nadie. Nuestra relación está por encima de eso, ¿lo sabes no? Y mira, que a mí gusta estar solo de vez en cuando porque me lo paso muy bien conmigo mismo, dicen que la soledad no se disfruta cuando no estamos contentos con nosotros mismos; a mi no me pasa, me apasiona demasiado mi trabajo para dejar mis labores 8 horas después de iniciadas, además del trabajo encuentro entretención leyendo (cosa que no se puede hacer en compañía), estudiando, viendo anime japonés, viendo una buena película o serie en Tv.

Estar en casa solo con mis perros y sin contestar a los mensajes. Uf, se me cae la baba solo de pensarlo.

En serio que lo siento, pero entiende que no siempre me va a apetecer hablar, hablo demasiado siempre y soy conciente de ello así que el descanso para la boca y las orejas es beneficioso, vernos o mirar el grupo. Es como si estoy leyendo tranquilamente en el sofá y te pones a contarme tus historias. ¿Hola? Que no es el mejor libro de mi vida, pero me apetece seguir con la historia. Yo respeto tu espacio. De hecho, otras veces he cedido y nos hemos tirado horas hablando, intentando solucionar tus problemas mentales. Pero mira, hoy me apetece más un capítulo de mi libro y comerme una pizza. ¿Perdóname, vale?

Salir a correr solo. Darme una vuelta para escuchar música. Leer en un parque. Sentarme en el balcón a mirar al infinito. Quedarme en mi habitación y no salir. Hacerme sopa para uno. Silencio. Pensar en esa pizza que podría pedir. Soñar conmigo mismo durmiendo e imaginarme tranquilo en mi soledad. Mmmm, ¿qué más se necesita para ser feliz en algunos momentos?

Cuando me necesites, estaré ahí. Pero, cuando me necesite a mí mismo, también.

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