Soy un genio arrogante pero simpático y no me apena decirlo - Juan Carlos Abaunza
777
post-template-default,single,single-post,postid-777,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-theme-ver-10.0,wpb-js-composer js-comp-ver-5.0.1,vc_responsive

Soy un genio arrogante pero simpático y no me apena decirlo

A continuación voy a desnudar mi mente y contarles cómo me pienso y me analizo no sin antes decir que la tarea más difícil que tenemos como seres humanos es la definición de nosotros mismos. Responder quién eres con honestidad es un desafío.

Palabras como arrogante, soberbio, presumido, ostentoso, orgulloso, vanidoso, narciso, egocéntrico, agrandadao, sobrado, grosero, convencido, prepotente y otros tantos adjetivos en su mayoría utilizados para resaltar de manera negativa la personalidad de una persona tienen una estrecha relación, pero no son sinónimos y no siempre resultan ser el fondo que nos define como individuos.

En mi caso pienso que se necesita ser atrevido para querer más de la vida, que se pueden cambiar las entrellas y si esto es cierto ¿Por qué no hacerlo? – Ahí está la respuesta de todo.

Las personas cercanas a mi vida gracias a los medios digitales de los cuales disponemos y que les saco el máximo de juego, utilizan conmigo muchos de estos calificativos, los más cercanos de forma directa, aquellas personas con las cuales comparto un café, una cena o una buena charla dan cuenta que pareciendo sólo eso, debajo de esa capa (que para nada es fácil o una pantalla) encuentran una persona segura de sí misma, con la autoestima en su lugar, extrovertido y muy consciente de sus virtudes pero también de sus falencias, en las cuales trabajo día a día para disminuirlas hasta que ya no estén.

Pero de qué se trata la vida si no es de descubrirla y disfrutarla, de qué tratan los sueños si no es de perseguirlos con convicción, pasión y perseverancia? de qué trata el amor si no es de amarse con locura a sí mismo y luego si esperar que los demás lo hagan?

Esta es mi realidad y no me interesa cambiarla por agradarle a unos cuantos, al final, siempre habrá quien se oponga a tus maneras y cada persona es tan única que ve el mundo desde su perspectiva, desde su esencia, no pretendo que lo vean como yo, por el contrario, el gusto por no ser uno del montón me alegra la existencia al saber que nadie lo ve como yo.

Si no fuera este principio cierto, cómo hizo Einstein para verlo de manera distinta? Cómo hizo Newton, Galileo, DaVinci, Jobs? Claro, en su época hasta el mismo Jesucristo siendo el hijo de Dios fue tachado de loco y revolucionario… Definitivamente se requiere mucha locura para cambiar el mundo, ser lo suficientemente “raro” por dentro para no querer seguir las reglas ya impuestas, lo necesariamente fuerte y valiente para construir unas nuevas e innatamente líder para hacer que el mundo las siga.

Ser el más listo de la habitación

Se dice en distintos ambientes que la clave del éxito está en “ser el más listo en la habitación” – pero, hay un pero señores: No te puedes dejar consumir del ego y caer en el error siguiente: ¿realmente eres más listo? ¿o te crees más listo? Hay diferentes tipos de personalidad, hay gente que tiende a infravalorarse con respecto a los demás, y por el contrario hay gente que está muy bien pagada de sí misma (los que me conocen ya saben de qué pie cojeo yo). Un poco de revisión crítica de uno mismo no viene mal de vez en cuando.

Hay una cita (cuyo autor no he conseguido identificar) que dice que “if you are the smartest person in a room, then you are in the wrong room”. O sea, que si eres el más listo de los que te rodean, entonces hay algo que no estás haciendo bien.

A primera vista, parece que tiene sentido. Uno aprende cuando ve a otros a quienes considera un ejemplo, que le inspiran, que le guían. Si tú eres el más listo, entonces estás por encima de los demás; tú puedes tirar de otros, ¿pero quién tira de ti? Debes irte a un entorno más retador, o incorporar a tu círculo nuevas personas. Así aprenderás.

A esto le dí sentido recordando épocas de los 17 años, cuando jugaba basketball todos los días y en el parque habían dos canchas (divididas daban 4 escenarios posibles), mientras mis amigos jugaban entre sí, o jugaban con grupos mixtos en edades y género, yo buscaba “el maltrato” y “discriminación por parte del grupo dominante en el escenario como eran los chicos sanandresanos (región insular colombiana que exporta excelentes jugadores de este deporte por su talla y biotipo al ser de tez morena). Los cuales como toda minoría terminaban “oprimiendo” al resto, por su estatura y habilidades su nivel estaba dos escalones por encima del mío, pero las ganas de aprender y mejorar el mío le restaban importancia al hecho de ser un mosco en la leche hasta que me tomaron cariño y logré sobrepasar mis propios límites y convertirme en el mejor dentro de mis amigos.

Aplicado a la vida en todos sus matices funciona de la misma forma:

  • Estudio: si te haces con los perezosos, serás uno de ellos o a lo mucho harás lo necesario y nada más, si te haces con los inteligentes comenzarás a exigirte más para estar al nivel de ellos.
  • Trabajo: si te rodeas de los “perros viejos” vas a terminar nuuevamente haciendo lo necesario evitando esfuerzos extras que terminen por enseñándote más de tu labor y creciendo como profesional.
  • Amor: si sólo buscas mujeres “normalitas” (sin desmeritar o atacar a ninguna) es posible que te sea fácil acceder a las mieles del amor al no encontrar demasiada dificultad en la conquista… pero si te atreves a disparar más alto ésto te llevará a fabricar una mejor versión de ti mismo todos los días hasta que lo consigas; OJO no se trata de aparentar porque estos castillos de naipes siempre terminan derrumbados.
  • Familia: si lograste lo anterior y diste con una mujer que te retaba para lograr conquistarla, seguramente si haces un hogar con ella te seguirá retando, te acompañará y apoyará y juntos seguirán creciendo como persona y ésto hace que el progreso continúe con la curva hacia arriba, si eres emprendedor y te casas con una mujer conformista o “cómoda” tarde o temprano o terminas apagado en tus sueños o separado.

Para finalizar este apartado como nada en la vida es absoluto si pienso que el ser más listo en la habitación te permite dominar la conversación y por ende lograr tu objetivo. No se trata del que más habla, se trata del que controla el escenario y le saca provecho a su favor, así logras cerrar negocios, conquistar mujeres y ganarte el respeto y admiración de quien te rodea.

Sigue tu corazón, toma los buenos ejemplos de las personas que son tus ídolos, perdónate tus pecados y sigue adelante. Nunca dejes de aprender, el mundo así como el conocimiento cambia a cada segundo, es mutante, al igual que nosotros.

La arrogancia y la soberbia del superdotado

SUPERDOTADO: la palabra favorita de mis papás cuando estaba pequeño… para mi todos los seres humanos nacemos iguales, con distintos dones y talentos si, pero con las mismas oportunidades en el terreno de juego que es el mundo. Otra cosa es que a la gran mayoría les da pereza explotar su potencial, no les da afán nada o no son ambiciosos ni respetuosos con sus sueños. Incluso me atrevería a sentirme desagradecido con la vida cuando veo personas con claras limitaciones físicas llegando más lejos que yo que todo me funciona.

“Que hablen bien o mal, lo importante es que hablen de mí, aunque confieso que me gusta que hablen mal porque eso significa que las cosas me van muy bien. De los mediocres no habla nadie, y cuando lo hacen sólo dicen maravillas” Salvador Dalí

Los individuos altamente superdotados poseen una serie de rasgos de la personalidad que les diferencian del resto y que están conectados a su elevada inteligencia, por lo que estas personas son “malinterpretadas” e “infravaloradas” por sus contemporáneos y por la sociedad.

Hay una diferencia entre ser arrogante, y tener auto confianza o estar seguro de uno mismo. Me saca la sonrisa y me viene a la memoria, el tipo de cosas y estereotipos que confirman que “los británicos dicen que los franceses son los más arrogantes del mundo”, o que “los españoles puedan pensar lo mismo de los americanos”. El mundo funciona así, en el estereotipo. El superdotado no está libre de estereotipos, mitos y prejuicios, y la soberbia y la arrogancia son dos de ellos con los que este tiene que lidiar en el grupo social.

Es por este motivo, por el que muchos superdotados quedan infravalorados en el grupo y por lo que no pueden llegar a realizar su potencial. Algo que persigue al individuo altamente superdotado a lo largo de su ciclo vital en la pertenencia al grupo y en sus relaciones con otros individuos, es el que sean acusados regularmente de “ser individuos arrogantes o de ser soberbios” solo por el hecho de ser superdotados (es decir, “por ser unos sabelo-todos” y los prejuicios y reacciones que este estereotipo genera en las personas), o incluso aún cuando la audiencia no es conocedora de su superdotación, por el mero hecho de ser “individuos diferentes”. Esto un efecto boomerang más y un mecanismo de defensa del grupo mayoritario y de los seres humanos, ante individuos “incómodos” o que piensan diferente al grupo, que les hacen sentirse inseguros, y que va de la mano de la envidia y del miedo social al superdotado y a la inteligencia. Al superdotado se le llega a tener miedo, y por eso hay que salir a la defensiva, para elminar la amenaza.

Con este tipo de “dificultades por la supervivencia del superdotado en el grupo social”, no es de extrañar que estos individuos elijan finalmente la soledad y el ser independientes  para no tener que defenderse de las críticas y ataques a los que el grupo y el código social del mismo les somete o intenta someter continuamente. El superdotado no busca la aceptación social, busca el conocimiento y si a este se le niega y se le pone barreras, el superdotado desaparece de esos grupos, ese es el verdadero resultado. Entonces ¿cuál es verdaderamente “el juego social” que se le pide al superdotado y que le exige la sociedad? Es un, “hazlo lo mejor que puedas, pero no lo hagas lo mejor que puedas, si al final alguien se va a sentir inferior.” Esto es una hipocresía social.

Para poder discernir ambos conceptos que se le asignan a los superdotados, la arrogancia y la soberbia, debemos ver cuáles son las actitudes que provocan esta terminologia y su interpretación. Para ello, comenzaremos definiendo qué es arrogancia y qué es soberbia, y  ver si el superdotado es realmente arrogante y soberbio cómo tan a menudo se lo califica, o se tratan de otros matices los que se puedan esconder en este tipo de acusaciones, o se trata de que el  grupo o determinados individuos, simplemente lo califican de “arrogante”.

La arrogancia “es un defecto que se refiere al excesivo orgullo de una persona en relación consigo misma y que la lleva a creer y exigir más privilegios de los que tiene derecho.” Desde mi óptica el orgullo es lo bonito que vemos en nosotros mismos y la vanidad es lo que queremos que vean de nosotros los demás. Para mí es sólo importante la primera, sonreír de lo que veo “frente al espejo” es lo valioso.

La soberbia “es un sentimiento de valoración de uno mismo por encima de los demás. A la soberbia se la concreta con el deseo de ser preferido por otros, basándose en la satisfacción de la propia vanidad, del yo o ego” Hace un tiempo escuché algo que me quedó al sol de hoy retumbando en mi cabeza: “Mi orgullo me dice que para muchos soy un héroe… pero mi arrogancia me dicta volverme un Dios”

Ninguna de las definiciones asocia arrogancia y soberbia a la inteligencia, ni que sean consecuencias de la misma, ni que se den por defecto más a menudo en el individuo superdotado, pero lo que si que es cierto, es que una persona altamente superdotada, es consciente de los límites de su conocimiento, y no afirman nada como cierto, si no están seguros y tienen las bases para ello, ya que son individuos que ven el error, sobre todo en la lógica de las cosas, e intentan corregir los problemas.

Los individuos altamente superdotados no son arrogantes, pero les atraen los retos difíciles, la conversación y hasta el desacuerdo, para poder así discurrir y argumentar en nuevas fuentes o intuir de nuevas verdades parciales. El altamente superdotado sabe que la verdad absoluta no existe y que todo es relativo, y que la vida y la verdad, son el resultado de saber navegar en la incertidumbre. El arrogante no es consciente de esta incertidumbre (ahí es donde claramente afirmo que NO lo soy, puesto que la ansiedad y nerviosismo ante nuevos retos, proyectos y experiencias son el pan de cada día en mi vida y no por inseguro, pero lógicamente tampoco por exceso de confianza, tengo los pies bien puestos en la tierra que piso y estoy consciente de las partes débiles que pueden jugar en mi contra) y deja de buscar conocimiento, porque entiende de la posesión de verdades absolutas que rigen el mundo y hasta la ética social, se trata así los arrogantes, de individuos muy reticentes al cambio. Los superdotados y producto de su inteligencia, son el colectivo más maleable en cuanto a abrazar el cambio y a buscar nuevas miras del conocimiento. Sus pilares están en continuo crecimiento, no así los pilares de las personas arrogantes, que son limitados y absolutos.

Una persona arrogante, sea de la inteligencia que sea, cree que lo sabe todo, y que las cosas son incuestionables”. No son conscientes de lo mucho “que no saben”, y defenderán su opinión en todo y sobre cualquier cuestión, incluso cuando no tengan conocimientos sobre lo que se está discutiendo, o sobre el tema a discutir. “Nunca reconocen si se equivocan”, y lo peor de todo, es que no ven esto del reto, la conversación y del desacuerdo, sino que lo dirigen todo a sí mismos, y se sienten realmente amenazados ante personas más inteligentes de lo que ellos son. En mi caso éste tipo de personas son las que más me critican, no aceptan mis argumentos sobre mis acciones y nunca piden una disculpa si llega a darse el hecho de quedar expuestos al error, simplemente cambian el tema y hacen caso omiso del asunto.

Una persona arrogante acusará a una persona extremadamente inteligente de ser arrogante, porque se sienten amenazados por los individuos que sean más inteligentes que ellos o que puedan mostrar al mundo su propia mediocridad, por lo que “el arrogante” hace bullying al inteligente, ya que no sabe ver la diferencia entre autoconfianza y estar seguro de uno mismo, con ser arrogante o tener soberbia, y asume que se trata todo de lo mismo (cuando no lo es). En Definitiva al árbol que da frutos es al que le tiran piedra, me repetía mi mamá durante el bachillerato, etapa de mi vida en la cual sufrí mucho de matoneo.

A la gente arrogante les gusta hacer bullying al inteligente, es una especie de sabotaje ya que el altamente superdotado está a punto de demostrar al mundo, cuán arrogante, prepotente y fracasado es el propio individuo arrogante, que acusa al superdotado de serlo. Las personas arrogantes por el contrario acusan a la persona inteligente “de arrogante y soberbio” porque el arrogante de verdad, es decir, el acusador, es una “persona emocionalmente insegura”, hasta el punto de pretender acabar con la competencia, y acusar a alguien de arrogante, pues es la mejor manera “de asesinar al personaje”.

Los acusadores, son realmente los que son los arrogantes. Están intentando afirmar que el genio, no es tan inteligente cómo dice que es, o cómo les hace creer que es. Pero ¿en qué basan esta evidencia? Están en muchas ocasiones incluso asumiendo una habilidad de la que no son poseedores, “los acusadores”, son capaces de desgajar y definir de manera precisa la inteligencia de una persona, en la mayoría de los casos que ni conocen, ni así su trabajo, y que es en realidad mucho más inteligente que ellos, pero estos seres poseen “una capacidad mágica”, porque su función de evidencia, se realiza bajo una completa falta de la misma.

Este es el tipo de cosas y acusaciones, a las que tienen que enfrentarse a diario los individuos altamente superdotados, ya que son acusados de ser arrogantes. El hacer uso de la inteligencia personal hasta el punto de que las personas de alrededor se puedan sentir inferior o menos que el superdotado, se considera un acto de arrogancia, y se asume que el individuo superdotado desea hacer esto de manera intencionada para que los que le rodean se sientan inferior.

Pero, ¿son los individuos altamente superdotados realmente arrogantes si se encuentran pensando, operando y trabajando en su propio nivel intelectual, el cual es su nivel normal?
 Si éste fuera el caso no se seguía trabajando por mejorar, por cada día ser excelente, NO PERFECTO, eso no existe, pero la excelencia y la calidad si. Entonces con base a la línea anterior, si soy soberbio y arrogante por qué busco mejorar?

Cuando estamos ante un prodigio del baloncesto o de la música, ¿se pone la sociedad de acuerdo para desmontar su habilidad de manera pública? Rotundamente no.

Pero cuando se trata de otras habilidades, o de mostrar la inteligencia en la dialéctica o en otros ámbitos como la escuela o el laboral, ¿por qué no se consiente que se utilice esta habilidad cognitiva ,y sí se permite así en los deportes, las artes o la música?

¿No nos resentimos del jugador profesional de fútbol que nos triplica en capacidad y preparación física en ese área, pero si lo hacemos ante el individuo que sobresale por su inteligencia en el grupo, porque nos está haciendo sentirnos mal a nosotros mismos…?Muchos individuos “son simplemente envidiosos y actúan bajo la envidia”. El superdotado es un objetivo fácil del individuo arrogante y de las personas envidiosas. 

Conclusión:

El individuo superdotado piensa y opera, en su propio modo avanzado de capacidad cognitiva, el cual le es perfectamente normal para él mismo. No sabe ponerse “en modo arrogante on-off” como cree la audiencia, simplemente funciona cognitivamente en su nivel de normalidad.

Para que exista arrogancia en torno al superdotado, deben de existir individuos con menor capacidad cognitiva alrededor del mismo, que se sientan inferior, y que se quejen por este mismo motivo, acusándoles de ser soberbios o arrogantes, para canalizar con este tipo de acusaciones su propia incapacidad.

Al igual que no esperamos que nuestra estrella del fútbol falle los goles, o que nuestra cantante favorita desafine en sus canciones, ¿por qué deseamos que el altamente superdotado deje de serlo y nos molesta su presencia?

Volvamos a mí

Soy disléxico, obsesivo con mis tareas hasta no verlas terminadas, malgeniado, desordenado en mi espacio, demasiado creativo e hiperactivo, extrovertido y bocón, pienso que en mí no hay una gota de deshonestidad en las palabras que salen de mi boca, a veces con falta de tacto y “diplomacia” (que para mí no es otra cosa que hipocresía disfrazada) siempre manifiesto lo que pienso y cómo lo pienso. No me interesa quedar bien con nadie y con el respeto y cariño que le tengo a mis padres, si a ellos que les debo mi existencia no les callo, de ahí para abajo se podrán imaginar cómo razono con el resto de la humanidad. No me creo más que nadie y no permito que nadie intente hacerlo conmigo ya que en el pasado padecí humillaciones las cuales en lugar de hacerme un resentido me invitaron a mejorar cada día y no para devolver el golpe, sino para no volver a sentir esa desazón. El rencor es para los flojitos y no tengo tiempo ni energía para perder con esas nimiedades.

Si me considero inteligente, con una curva de aprendizaje rápida y alta, sensato pero a la vez atrevido, responsable y respetuoso con los que me rodean, infinitamente agradecido, de pocos amigos pero muy sociable, extrovertido y carismático pero con un genio de montaña rusa. Orgulloso de la persona en la que me he convertido y la cual transformo cada día, soy mi mejor obra y me alegra verlo desde esa dimensión. Analítico y autocrítico, con muchos demonios los cuales utilizo casi siempre a mi favor. Nervioso y ansioso ante el alejamiento de mi zona de confort (creo que ni he vivido ahí nunca), pero le temo a casi nada, de hecho ni la muerte me genera pánico, de pronto si me asusta mucho el hecho de traicinarme a mi mismo, a mis principios. Totalmente seguro de mis debilidades las cuales nunca disfrazo, somos humanos, lo bonito está en tal imperfección.

Me gusta pensar que todos nacimos iguales, que no hay nadie mejor que nadie por su nacionalidad o apariencia, me fascina acercarme a gente adelantada a mi, en lo que sea, experiencia, conocimiento, trayectoria, para aprender lo que más pueda. Sonará increiblemente cochino, pero para no endiosar a nadie la clave está en pensar (OJO no en imaginarmelos) que todos vamos al baño, a todos nos da gripa y nos levantamos con mal sabor de boca. Aprendo de mis errores y de los que veo en los demás para no caer ahí, no le permito a nadie debatir mis decisiones y forma de vivir ya que tampoco me tomo ese atrevimiento abusivo.

Duermo poco, soy muy inquieto, aprendí a controlar mi dislexia y mi atención dispersa, me dedico a varias cosas sin quererlas abarcar todas las que me apasionan y gustan busco pulirlas cada día más, no me gusta la soledad pero disfruto de mi “bastante tiempo a solas”, duermo poco, mis ojeras son inteligencia acumulada 🙂 , tengo varios hobbies y siempre tengo algo que hacer y en qué invertir el tiempo, el cual es para mi el recurso más valioso, por esto nunca pierdo el tiempo en conversaciones vacías o personas estupidamente superficiales.

Me gusta el alcohol, los sabores tanto de la comida como de los tragos, la lectura, el cine, el anime japonés y todo aquello que me deje una enseñanza o un tema para ahondar en una próxima conversación, no soy un sabelotodo pero me gusta conocer un poco de todo, me considero muy bueno en lo que hago pero no el mejor. Me gusta pensar en dos cosas relacionadas con el párrafo anterior: “Trabajar hasta que mi firma sea un autógrafo” y “Trabajar hasta que mis ídolos sean mis colegas” Las cosas en la vida no se intentan, se hacen y si es posible pensarlo es posible hacerlo (por eso nunca me soñé siendo astronauta)

No hay personas mejores o peores que otras, cada una elige un camino distinto, de lo contrario todos seríamos ingenieros o médicos o deportistas, y el resto de las áreas profesionales quien las cubriría? quien se encargaría de embalsamar nuestro inerte cuerpo cuando nos vamos? – Estoy convencido que éstas personas no trabajan en esto por necesidad.

Me ha interesado más en la vida descubrir mis límites, mis techos, mis sueños cumplidos son la mejor paga. No me trasnocha el dinero, mi respuesta del éxito será siempre el ser reconocido, respetado y admirado como un “monstruo en lo que hago” lo demás es vano para mi, mi legado para mi hija será ese, porque no he visto el primer desfile funerario con trasteo atrás.

No es pecado pensar diferente, ver siempre el bosque completo sin perder de vista el árbol, vivo un día a la vez, de maneras intensas porque nadie tiene la vida comprada. Trabajo duro por mis anhelos y me gusta de todo un poco, puedo sentarme a hablar de macroeconomía, de deportes, de música o de religión sin consagrarme como experto pero tampoco como ignorante.

Como todos, siempre seré un hombre de amores y odios, no envidio a nadie y a veces duele que me envidien, pero dicen por ahí que la envidia es el homenaje del mediocre. No me da pena decir quien soy, el mundo debería tener más gente transparente como yo y menos de esos parásitos que sólo están pendientes de la vida de los demás y se pierden el placer de vivir la propia.

Para Finalizar

Tú piensas en grande. ¿No, Juan?
-¿Hay otra manera de hacerlo?

No construyes un imperio  actuando como un tímido y pequeño ratón.

¡Yo quiero tomar el futuro! ¡Yo quiero ganar! ¡Y no se obtiene siendo un buen chico tímido! No hay lugar en los negocios para personas como esas. Los negocios son guerra. El perro se come al perro. La rata se come a la rata. Si mi competencia se estuviera ahogando, caminaría y pondría una manguera justo en su boca. ¿Puedes decir lo mismo?

Cómo se logra? PERSERVANCIA, nada en este mundo puede superar la increíble perseverancia, ésta empujada a abismos desconocidos con nada más que buenas ideas, coraje, resiliencia y valentía. Ni el talento… nada es más común que hombres talentosos que no tienen éxito. Tampoco la genialidad… porque la genialidad sin reconocimiento es un cliché. Ni la educación… porque el mundo está lleno de tontos educados. Sólo la perseverancia y determinación son todo poderosas.

Al que haya llegado hasta aquí abajo, GRACIAS, ésto tiene tanto de largo como de ancho, así de complejo y profundo soy yo.



Síguenos en Instagram