Así es Emprender desde cero y con los bolsillos vacíos - Juan Carlos Abaunza
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Emprender desde cero

Así es Emprender desde cero y con los bolsillos vacíos

Hace poco tuve un debate con un grupo de emprendedores hacia dónde o en qué momento un emprendedor se convierte en empresario. Desde mi humilde opinión los 3 términos: Empresario – Emprendedor y Comerciante no son sinónimos o no necesariamente tendremos los tres oficios, vocaciones o habilidades. Vemos miles de casos de excelentes comerciantes, que incluso llegaron a serlo sin saber siquiera leer; esto no los convirtió en empresarios o trascendieron con su negocio a lo largo de los años, de igual manera vemos miles de emprendedores que fracasan en su iniciativa no porque ésta carezca de valía en un mercado específico, sino por el hecho de no entender o asimilar que el paso siguiente del emprender es formalizar este emprendimiento con una empresa y hacerla sostenible y redituable. Ahí es donde se decantan otros miles que engrosan las estadísticas en emprender y cerrar de manera prematura dichos emprendimientos.

Se requiere más que la idea, se necesita más que el dinero, y no es suficiente si cuentas con la convicción y la resiliencia necesarias en esta aventura si no entiendes que es un negocio el cual requiere ser administrado, proyectado y vendido día a día para prosperar y ser lo que esperamos ser.

Lo hablo desde mi experiencia personal, no vengo de familia de empresarios, no tenía la educación relacionada con tener una empresa y han pasado 9 años y muchas cosas para tener una empresa interesante, que además exporta, goza de buena salud y prestigio logrando pasar la línea de muerte que la mayoría de los emprendimientos (1 año) y empresas (3 años) tienen para perseverar en este mundo salvaje y capitalista.

Y estos 9 años han sido caminados sin capital semilla, sin inversionistas, sin préstamos bancarios u otros vehículos de financiamiento, sin socios, más que con el cupo de mi tarjeta de crédito, una cuenta de skype y un google docs.

La clave está en ser consciente de lo que haces bien y hacerlo, en vez de pretender estar siempre por encima de tus capacidades.

Ir del punto cero a ser una compañía global sin ningún tipo de apoyo financiero —más allá de créditos bancarios— contiene muchos aprendizajes y una sola gran certeza: emprender es defender una proyección que nos apasiona, y estar convencidos de que vamos construyendo sobre cosas que realmente van a suceder. Empezar un negocio sin contar con rondas de financiación no es una aventura sencilla pero deja algunas lecciones y consejos que conviene tener en mente para iniciarte en este mundo.

  • Formación e intuición

El principal capital de un emprendedor es su intuición, que tiene que ver con su capacidad de leer en los signos del presente las tendencias que impactarán en el futuro. La intuición es una herramienta muy poderosa, pero hay que saber orientarla. Para eso, la educación es básica y, aunque no hay una escuela para emprendedores, es necesario seguir formándose siempre.

Cultivar la intuición es también vivir en una tensión que te permite darte cuenta del momento trascendental que el mundo está presenciando. Hoy mismo el cambio es brutal, el acceso a la información, los robots cada vez más sofisticados e inteligentes se han convertido en nuestros compañeros de vida. La digitalización, la automatización y la virtualidad han llegado para instalarse en nuestro día a día. Anticipar esto es esencial para monetizarlo en el presente.

  • Ser libre y riguroso a la vez

Cuando no tienes dinero, explotar tu intuición para los negocios representa un reto mayor. Sin embargo, no tener apoyo económico te condiciona y te libera a la vez. Te hace cauto y libre al mismo tiempo. No tienes que rendir cuentas a nadie al tomar decisiones: si pierdes, pierdes lo tuyo. Así adquieres una gran responsabilidad ante el riesgo, lo tomas muy seriamente y te arriesgas de la mejor manera posible. La austeridad y rigurosidad económica también te hace ser muy estratégico en los gastos y muy exigente al cobrar, para poder pagar a tiempo a, por ejemplo, los proveedores y lograr salud financiera.

  • Ganar menos y reinvertir

Uno de los objetivos principales es crear valor dentro de la compañía. Esto te permite cierta holgura de capital y tener más herramientas a largo plazo. Pero reinvertir implica sacrificios como, por ejemplo, cobrar menos que la industria; es decir, que en tu misma posición y experiencia podrías estar en trabajos mejor remunerados. Aquí tienes que decidir entre el beneficio individual o concentrarte en lo que es mejor para la compañía.

Además de reinvertir, es importante determinar un criterio de negocio basado en lo que sabes hacer bien. La clave está en ser consciente de lo que haces bien y hacerlo, en vez de pretender estar siempre por encima de tus capacidades.

  • Invertir en las personas, crecer desde dentro

Invertir en personas y en la cultura es clave para el desarrollo de la compañía. Podrías ganar más si tus oficinas están a las afueras en vez de en lugares céntricos que benefician a los empleados o si haces contratos precarios. Pero lo cierto es que contratar a las personas por tiempo indefinido con salarios competitivos es una de las claves que puede ayudarte a crecer. Invertir en tu cultura empresarial te hace crecer con cierta homogeneidad.

  • Tener la capacidad de proyectarse

Un aprendizaje clave para el crecimiento es detectar los momentos bisagra y ser capaz de comunicar de manera clara el punto a donde queremos llegar. Y esa proyección tiene que ser apasionante. Porque no todo es austeridad, también hay que tener la capacidad detectar esos momentos en los que hay que dar el salto y apostar. Definir lo que quieres es lo que te hace capaz de ir hacia ello y, cuando logras que otros lo entiendan, tienes los primeros visos de un proyecto en funcionamiento.

 

En resumen: Sin parar de soñar se logra el objetivo que recién inicias parece inalcazable por lo solo que te sientes.